El ahorro energético y de agua en las lavanderías, comerciales o industriales, es una prioridad para la viabilidad de su negocio.
Los procesos de lavado, secado y planchado requieren de una alta eficiencia en costes y ahorro de tiempo. Esto condiciona que hoteles, hospitales, residencias o restaurantes decidan externalizar la limpieza de sus ropas a empresas especializadas.
Además, el contexto actual de fuertes subidas de los precios de la electricidad y de los combustibles incentiva que sectores, como el hotelero o de restauración, demanden cada vez más estos servicios.
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Se distinguen tres tipos de lavanderías en función del cliente y tamaño:
El sector de lavanderías autoservicio representa un mercado de más de 80 millones de euros. El servicio que ofrecen interesa a familias numerosas de barrios populares, por el ahorro económico que supone.
Por su parte, las tintorerías o lavanderías comerciales, son más de 1.200 establecimientos locales ubicados en la calle o en centros comerciales. Son en su mayoría negocios franquiciados y ofrecen la ventaja de un lavado en seco y del servicio de planchado profesional.
Por último, el sector de lavanderías industriales constituye el mayor mercado con 700 millones de euros en ventas y crecimiento medio del 6%. A diferencia que los anteriores, son grandes empresas, con más de 800 centros de servicios a hoteles y hospitales.
Una lavandería industrial consume, en su proceso de lavado, un 85% en gas para calentar el agua o generar vapor, y un 15% restante en electricidad para el lavado y centrifugado.
A continuación, se incluye el reparto de energía según su uso final según informe publicado por Carbon Trust.
| Uso | % consumo energía |
|---|---|
| Planchado | 60 |
| Secado | 24 |
| Tracción y centrifugado | 11 |
| ACS lavado | 5 |
Por tanto, el proceso que más energía consume es el planchado, seguido del secado.
Por término medio, el ratio medio de consumo energético es de 2 a 2,5 kWh por kg de ropa lavada y secada (eléctrico y térmico) en cada ciclo de lavado.
A modo de ejemplo, una lavadora doméstica eficiente (etiqueta A+) de 5 kg tiene un gasto de 1 kWh en el ciclo completo de lavado y centrifugado, mientras que en modo secadora, el consumo es de 6 kWh.
El lavado en seco es más costoso que el tradicional con agua. Sin embargo, es más eficiente para la eliminación de manchas y evita el deterioro de la prenda. Este sistema requiere de un tratamiento químico basado en solventes y una eliminación de la suciedad mediante vacío o aire comprimido.
Al consumo energético hay que añadirle el del agua. Un kilo de ropa necesita alrededor de 8 litros de agua limpia al menos a 30ºC de temperatura si se requiere de desinfección.
Se distinguen diferentes acciones a tomar en función de su implementación y coste.
El proceso de planchado mediante vapor es poco eficiente. Un 60% de la energía se traduce en calentar la prenda y evaporar la humedad residual. El resto de la energía se va en pérdidas por el vapor de escape y por la carcasa de la calandra.
Tan sólo el 30% de la energía empleada en una secadora de tambor a gas se emplea para su propósito, el resto es energía que se va en calentar el aire (45%) y en las pérdidas de combustión (25%).
Además, muchas lavanderías industriales cuentan con un túnel de secado final que contribuye a eliminar las arrugas finales de las prendas, precio al embalaje.
Se puede recuperar el 45% del calor residual del agua en un proceso de lavado.
Según los analistas, las lavanderías industriales tienen un potencial de ahorro de hasta el 8% en su demanda energética mediante la adopción de medidas de ahorro y eficiencia en sus procesos.
El sector percibe como prioritario la adopción de medidas de eficiencia energética que se deriven de un mejor control del proceso (clasificación del producto y de su peso). Reconoce que la recuperación de calor del proceso de lavado es probablemente segunda prioridad. En tercera posición se sitúa el medida de realizar ciclos de lavado en frío.
Finalmente, se considera importante la instalación de un sistema para la recogida de datos procedentes de sensores y medidores de las variables energéticas del proceso (temperaturas, humedades, flujo de vapor, consumos eléctricos y de gas).
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